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| Londres 2012 |
Tanto si crees que puedes, como si crees que no puedes, en ambos casos estás en lo cierto (Henry Ford)
martes, 2 de octubre de 2012
martes, 15 de mayo de 2012
Sencillamente admirables
Necesitamos
creatividad en nuestras vidas. Para innovar en nuestro trabajo, para crear
obras únicas, para sorprender a nuestra pareja, y para algo muy importante,
mejorar como personas y ser más felices.
Por otro lado
está nuestro potencial creativo,
que habitualmente está escondido e infrautilizado y que solo en
ocasiones dejamos florecer en forma de píldoras de inspiración. Pero lo peor de
todo, es que no creamos en que lo que queremos es posible y no pongamos la
actitud para conseguirlo.
“El hombre se autorrealiza en la misma
medida en que se compromete al cumplimiento del sentido de su vida.”
Esta magnífica afirmación de Victor
Frankl, ha sido para mí absolutamente valiosa, y alrededor de la filosofía
de que todos tenemos la posibilidad de elegir la mejor actitud, he
ido desarrollándome como estudiante, como amiga, como hija, como mujer y en
esencia como persona. Desde que entendí que nadie que proyecta sus sueños es
apático o no está contento; desde que comprendí que lo que nos define como
seres humanos es el movimiento; llegué a la conclusión de que siempre que
tenemos la sensación de que vamos a alguna parte eso nos llena, y aunque luego
haya tropiezos, el hecho de dirigirnos hacia algún punto, ya nos aleja de la
tristeza y nos acerca a ser quienes queremos ser.
Es
muy distinto pensarlo que escribirlo.
Cuando escribimos algo nos sentimos obligados a transformar un pensamiento en
un mensaje coherente y concreto. Por eso mi consejo es que nos hagamos
preguntas, que planteemos por escrito los motivos del cambio que queremos en
nuestra vida, poner las cosas que no nos gustan y queremos quitar de nuestra
mochila y plantear las metas donde queremos llegar, y por supuesto las
herramientas con las que contamos para llegar a ese momento.
Antes
de emprender un proyecto ser conscientes de quiénes somos porque no todos somos
válidos para todo. Analizar nuestras fortalezas, y lo que cada uno puede
aportar. Y a partir de ahí comenzar a hacer un plan realista paso a paso. Para
a través de diferentes etapas con objetivos a corto plazo, llegar al final de
la travesía. Porque el hecho de cumplir cada etapa te lleva a la siguiente.
Desde
mi experiencia esta filosofía me ha servido para llegar a donde estoy y algunas
de esas experiencias las he empezado a contar en mi blog y mi propósito es
seguir haciéndolo, no sólo para recordármelo a mí misma, sino para compartirlo
con los demás.
Hoy
mismo un compañero de mi última travesía (el Máster en RR.HH.), y en esencia un
amigo de los que te gusta tener cerca por sus ganas de ir a por todas y su
energía en todo lo que hace, me ha sonrojado diciendo lo siguiente:
“Creo
que todos necesitamos con mayor frecuencia de la que pensamos, esa dosis de
diálogo interno que tú consigues a través de tu blog. Ese espíritu de
superación de las adversidades que transimite, esas ganas de vivir,no se,todo
en su conjunto son como te puse más arriba "sencillamente
admirables". Enhorabuena!!”
Este tipo de halagos te refuerza
y te hace sentir útil para tus amigos y la gente que tienes cerca, para evitar
que si la vida no les está ofreciendo lo que buscan, que no caigan en el
victimismo.
No
hay nada garantizado pero podemos poner la mejor disposición, nuestra máxima
voluntad de hacer bien las cosas para poder comprender, poder ser flexibles y
poder responder. En definitiva para alcanzar la profecía que se auto
cumple siendo creativos.
martes, 1 de mayo de 2012
La ley de la atracción.
Me
he despertado muy feliz esta mañana. Aunque para llegar a saborear esta
sensación de alegría y entusiasmo, he pasado otros días de bastante esfuerzo y
de muchos nervios. Me atrevería a decir que esta sensación es el final de una
etapa que me ha llevado muchos años conseguir, y por supuesto el inicio de la
siguiente etapa que está por venir.
Hace
poco más de 2 semanas recibí una llamada en la que mantuve una entrevista con
una persona de RR.HH de KPMG. Y desde hace unos días ya puedo decir que,
después de pasar por varias fases bastante exigentes, he conseguido una beca de
prácticas para formarme en lo que me gusta.
KPMG
es una empresa multinacional de servicios profesionales, pero para mí es mucho más
que eso, KPMG es parte de mi proyecto de desarrollo profesional, y parte de mi
filosofía de vida.
Comienzo
una nueva etapa en la que estoy convencida de que se me abre un nuevo camino.
Va a ser mi primer paso en una trayectoria llena de éxitos. Y lo digo así de
convencida porque como no me cansaré de predicar y de escribir, el cómo somos afecta tremendamente a
aquello que atraemos en la vida.
Pero
no basta con atraer buen rollo y buenas sensaciones, porque si esto no provoca un clic
de acciones concretas para cambiar nuestra realidad, todo se queda en el nivel
mental y no pasa al exterior, que es lo que nos interesa.
Eso
es lo que he venido haciendo desde que escribí mi carta al inconsciente y me
puse en marcha para llevar a cabo los cambios que necesitaba para verme
dedicándome a lo que quería y que creo que se me va a dar muy bien. Hay que
comprometerse y actuar porque la vida
puede ser muy interesante pero únicamente si uno mismo le pone el interés.
Esta
felicidad que hoy experimento, surge desde la autenticidad y el compromiso. Y
aunque nunca jugamos con seguridades, si jugamos con la mejor de nuestras actitudes, aumentamos nuestras posibilidades de tener el
éxito que buscamos. Hoy puedo confirmarme a mi misma que he conseguido lo que tenía en mente. Ahora me quedan muchos nuevos retos por atraer.
domingo, 1 de abril de 2012
I pity the fool
http://www.educacion.gob.es/horizontales/servicios/becas-ayudas-subvenciones/para-estudiar/master/prestamo-renta-universidad.html
Hoy he recibido una mala
noticia. Algo que llevaba tiempo esperando que aprobasen desde que decidí hacer
el Máster y venirme a Madrid, lo han derogado. Concretamente ha sido el
préstamo universitario ofrecido por el Ministerio para los estudiantes de
Máster. Las emociones sentidas: rabia, agobio y decepción.
Rabia porque desde el primer momento antes de emprender y decidir hacer
el Máster, contaba con esta ayuda. No estoy pidiendo que me regalen nada, no
estoy haciendo trampas para conseguir algo que no merezco, sólo estoy exigiendo
que se me de una oportunidad para poder hacer lo que me gusta y lo que me va a
permitir invertir en mi futuro, sin tener que ser dependiente de mi familia.
Familia que me ayudaría encantada, pero que ya va suficientemente ahogada y que
me ha mantenido muchos años, como para seguir exprimiéndola.
Agobio porque ese dinero iba a ser un desahogo para poder afrontar los
gastos que me supone vivir en Madrid, pudiendo dedicar mi tiempo a estudiar, y
formarme, sin pensar que no me llega el dinero para salir un rato con los
compañeros de clase a picar algo un viernes por la tarde.
Decepción porque pensaba que el Gobierno no dejaría de invertir en
educación, que no serían tan tontos de no dar oportunidades para que los
jóvenes que nos esforzamos podamos decidir nuestro futuro.
Pero tras darme unos instantes para sentir esas emociones, me ha
venido a la cabeza mi blog y esa filosofía de vida que tanto me gusta predicar,
así que me he puesto manos a la obra y he empezado a buscar alternativas.
Porque hay alternativas y porque nada ni nadie va a impedir que acabe este
Máster y que siga viviendo en Madrid.
Además hablar con gente que te entiende y sobre todo te apoya es
una de las mejores medicinas para sacar a flote esa actitud proactiva. Una de
las frases que ha llegado a mis oídos hablando un poco de todo con alguien muy
especial, ha sido "I pity
the fool", y por eso titulo así esta pequeña entrada que me ha ayudado
a cambiar mis emociones. Y es que lo que nadie nos pueda arrebatar es nuestra
elección de decidir cómo tomarnos las noticias. Una pena que no todos hagamos
uso de esa elección...I pity the fool...
miércoles, 21 de marzo de 2012
Las creencias falsas crean realidades falsas.
Existen creencias
disfuncionales que no nos permiten afrontar el futuro que queremos.
La anécdota del elefante
El elefante del circo no se escapa porque
ha estado atado a una estaca parecida desde muy, muy pequeño. Al elefante
cuando es recién nacido si lo atamos con un cordel a una estaca, y empieza a tirar para escaparse, como ve que se hace daño en el cuello, decide
no seguir tirando. Cuando el elefante es mayor y se hace enorme y poderoso, tan
enorme que con tan sólo tirar, echaría abajo todo el circo, no tira del cordel porque tiene la creencia de
que se haría daño.
La creencia es una certeza
que en cierto momento de nuestra vida nos funciona, pero que en un futuro ya no
tiene necesariamente porque funcionar.
Vemos un espacio que marca
unos esquemas mentales y no se nos ocurre que haya nada más fuera de ese
espacio. No me cuestiono que las cosas puedan ser de otra manera.
Es importante saber que toda
creencia disfuncional sale a la luz como una sensación corporal. Imaginemos que
creo que soy pésima hablando en público y que tengo que dar una conferencia.
Mi cuerpo se pondrá tenso, sentiré ansiedad, respiraré con dificultad. En ese momento debería hacerme la siguiente
pregunta: ¿Qué me estoy diciendo a mí para sentirme así? Así la creencia
aflorará y podremos cuestionarla enfrentándonos a ella.
Canción alegre para empezar el día
http://www.youtube.com/watch?v=nYdPtcx-4mohttp://www.youtube.com/watch?v=nYdPtcx-4mo
424
424
Abel odiaba esa sensación. Despertar otra mañana y percibir que todo seguía como ayer. Como ayer pero nunca como hacía 424 días atrás. 424 días de dejarse llevar por la inercia del día a día. Abel comía, salía, dormía, continuaba haciendo como que vivía, pero nada le colmaba, nada le hacía sentir como 424 días atrás. Definitivamente necesitaba olvidar.
Aunque su sonrisa no le abandonaba, él era un chico agradable y risueño, quien le conocía de hacía tiempo sabía que sus ojos no brillaban como antes.
Aquella mañana húmeda y grisácea, era especialmente triste para él. Sería otro día más pasando por esos sitios donde no podía evitar imaginarse con Nadia. Observaba los bancos donde se habían sentado a reír, las cafeterías donde habían tomado algo juntos, el lugar donde se solían dar las buenas noches. Pero ese día estaba siendo especialmente triste porque una mañana igual de húmeda y gris hacía hoy dos años todavía estaban juntos.
Nadia era perfecta para él. Verla sonreír con los ojos podía alegrar el día a cualquiera.
- Si pudiese volver atrás le demostraría que yo también soy para ella, se decía Abel a sí mismo.
Mirando por la ventana Abel observaba el crepúsculo y decidió que no quería acabar el día en casa revolviéndose entre sus recuerdos.
-Pablo ¿te apetece tomar algo? Necesito unas cervezas y un poco de música que me de buenas vibraciones.
- O.K. Abel en una hora paso a por ti y vemos lo que surge.
Pablo nunca le fallaba, era un buen amigo desde la infancia y habían compartido muchos momentos importantes juntos. Sin embargo sus personalidades eran bastante opuestas. Pero opuestas de tal manera que se llevaban genial y podían contar siempre el uno con el otro.
Pablo no le daba tantas vueltas a las cosas y era muy espontáneo. Para Abel muchas veces Pablo era tan despistado que no entendía como podía vivir tranquilo. Recordaba que en la etapa que pasaron juntos en la universidad Pablo era tan desorganizado que Abel proyectaba caos con respecto al futuro de Pablo. Sin embargo, a su ritmo, Pablo también terminó sus estudios y en el fondo Abel lo envidiaba. Era envidia sin maldad, pero sabía que Pablo había disfrutado mucho más de sus años de universitario, viviendo al día y sin tanto agobio y el resultado, aunque más tardío, había sido bueno, y lo más importante, Pablo había sido feliz.
Al fin pasó Pablo a por él (había dicho que estaría en una hora, pero era raro que no tardara siempre 30 o 40 minutos de más) Pero allí estaba dispuesto a lo que a Abel le apeteciera.
Ya estaba completamente oscuro, pues en esos meses de invierno oscurecía muy pronto, y el frío de la noche había adormecido a Abel.
Se metieron en un bar donde solían juntarse con todos los amigos y enseguida se animaron. Las cervezas fueron rodando una tras otra. Risas, cachondeo, planes de futuro surrealistas y sobre todo mucho optimismo pasaban por sus cabezas.
-¡Escucha Pablo!, ¡me encanta ésta canción! Vamos a pedir otra birra y nos lanzamos a bailar.
Las horas pasaron fugaces y antes de darse cuenta ya estaban en el tren de vuelta a casa viendo amanecer. Los dos cayeron dormidos. En la mente de Abel apareció Nadia, él sabía que era ella por el sentimiento que le provocaba verla, pero en realidad la imagen no se correspondía con la de ella. En la imaginación de Abel se reencontraba con la supuesta Nadia pocos meses después de que ella le abandonara. Ella estaba arrepentida y quería volver con él. La satisfacción que Abel sentía le daba una calma interior, pero al mismo tiempo se daba cuenta de que ella no era la Nadia que él recordaba. No tenía con ella la complicidad de antes, ni podía mirarla y saber qué estaba pensando. Era otra persona, no la conocía.
Cuando despertó, sintió cierto alivio de saber que simplemente estaba soñando. Todo el camino a casa fue pensando que tal vez su idea obsesiva de que no encontraría jamás a nadie que le hiciera sentir como Nadia era absurda porque quizá ni ella misma sería ahora como él recordaba.
Decidió entonces que el día 424 iba a ser diferente. A pesar del frío del invierno, él esa mañana iba a sentir el sol. Era su decisión y eso nadie se lo podía quitar. Cada mañana notaba que no podía evitar la sensación de melancolía hacía todo lo relacionado con ella, pero esa mañana su actitud fue distinta, decidió que si no podía evitarlo al menos lo iba a intentar y no iba a recrearse en la imagen de perfección que tenía hacia ella y hacia todo lo vivido con ella.
Quería volver a sentir esa felicidad que notaba cuando tenía ilusión, cuando oía una canción que le emocionaba, como cuando bebía cervezas con Pablo.
-Lo que tenía con Nadia ya no existe, pero puedo buscar esa sensación con otras personas, conociendo otros lugares, aprendiendo de otra gente- Abel suspiró- ayyy cuánto tiempo he perdido.
Llamó a Pablo y le dijo – Pablo ¿sabes qué día es hoy?
Pablo contestó –mmmm el día de mayor resaca de la historia.
-No Pablo, hoy es el día 1
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